La vida de una cerradura, etapa por etapa
Una cerradura se elige, se instala, se usa, se desgasta, avisa y acaba fallando. Esta página recorre esas etapas en orden y explica en cuál podemos intervenir y con qué. No hay encargos contados de memoria: hay oficio, piezas y criterio, aplicados al tipo de puerta que hay en esta ciudad.
Primero: elegir e instalar bien
Una cerradura mal elegida empieza su vida con la fecha de caducidad puesta. La elección depende de la puerta, del uso y del sitio.
En una hoja de madera de portal antiguo del casco de granito, lo compatible suele ser una cerradura de gorjas o un cierre de sobreponer, porque la hoja no admite un cajeado profundo sin perder resistencia. En un piso moderno de las zonas de ensanche, lo normal es cerradura de embutir multipunto con cilindro europeo. En una puerta que da a un patio o a un soportal, manda el ambiente: aquí llueve mucho y la humedad no se va, así que el herraje interesa en inoxidable y el cilindro con tratamiento anticorrosión.
La instalación se juega en tres medidas: entrada, distancia entre ejes y frente para la cerradura, y longitud de eje a canto por ambos lados para el cilindro. Un cilindro que sobresale queda expuesto a extracción y convierte un buen material en un punto débil.
El uso diario y lo que realmente desgasta
Lo que arruina una cerradura no suele ser la ganzúa de nadie, sino la rutina. Girar con el llavero entero colgando fuerza el rotor de lado. Empujar la hoja con la llave dentro dobla el vástago. Cerrar de un portazo golpea el resbalón contra el cerradero. Y guardar la llave junto a monedas y arena la va limando hasta que deja de coincidir con su propio peine.
En viviendas compartidas hay un desgaste añadido y muy claro: el número de manos. Un piso con varios inquilinos y varias copias en circulación acumula en un curso el uso que otro tendría en varios años. En esta ciudad, con mucho piso de estudiantes, esa es la razón habitual de que una cerradura recién puesta parezca vieja pronto.
Mantenimiento: lo poco que hay que hacer
- Lubricante seco de grafito o teflón en el cilindro, poca cantidad y accionando la llave varias veces. Nunca aceite corriente.
- Engrase de bisagras y reapriete de tornillos, sobre todo en hojas de madera que trabajan con la humedad.
- Revisión del cerradero: si el pestillo roza al entrar, se ajusta antes de que el roce parta algo.
- En puertas exteriores y de garaje, limpieza de guías, comprobación de muelles y cables, y prueba del desbloqueo manual.
- Comprobar de vez en cuando que la llave gira igual desde dentro que desde fuera. La diferencia entre ambos giros es un aviso temprano.
Con la lluvia persistente que hay aquí, la madera hincha en invierno y encoge cuando aprieta el sol. Una puerta que en agosto cerraba sola y en noviembre hay que empujar no tiene la cerradura estropeada: tiene la hoja movida, y se corrige ajustando, no cambiando piezas.
Los primeros síntomas de que algo va mal
Casi ninguna cerradura falla de golpe. Estas son las señales que conviene no dejar pasar:
- La llave pide un tirón hacia arriba o hacia abajo para entrar o girar.
- El giro se ha vuelto áspero, con un punto duro siempre en el mismo sitio.
- Hay que levantar la hoja con el pomo para que el pestillo encaje.
- Una copia abre bien y otra no: el peine está desgastado y la copia peor cortada ya no llega.
- El resbalón vuelve lento o se queda a medias.
- En puertas multipunto, alguno de los puntos ya no sale del todo.
Atender esto en visita concertada es un trabajo corto. Ignorarlo lleva casi siempre al mismo sitio.
Cuando ya no abre: la urgencia
Llegado ese punto el objetivo es entrar sin destrozar lo que se pueda salvar. Cuando solo ha entrado el resbalón, se actúa por el hueco de la hoja y el cilindro se queda como está. Si hay vuelta de llave, o llave puesta por dentro, se agota la vía no destructiva y, si no cede, se extrae el cilindro y se monta uno nuevo, porque no tendría sentido dejarte la puerta abierta y sin cierre. Si la llave se partió dentro, se extrae el fragmento y se comprueba el estado de los pitones.
Antes de pasar a cualquier técnica que dañe una pieza, te lo decimos y esperamos tu conformidad. En portales de piedra y madera del casco protegido esa conversación es todavía más importante, porque hay herrajes y hojas que no tienen recambio equivalente.
Sustitución y final del conjunto
El cierre del ciclo tiene dos caminos. Si el mecanismo está sano y el problema es de llaves, se cambia solo el cilindro: es lo que corresponde tras un cambio de inquilinos, cuando no sabes cuántas copias circulan. Es la opción más económica y la que más se pide en pisos compartidos entre curso y curso, y puede hacerse cada vez que rota la gente sin tocar nada más.
Si lo que falla es el mecanismo, se sustituye la cerradura completa y se aprovecha para revisar cerraderos y bisagras. Si además quieres subir de nivel, ahí entran cilindro antibumping y antitaladro, escudo protector, cerrojo de sobreponer o llave con tarjeta de propiedad, que impide que nadie duplique a tus espaldas. El material lo servimos de Tesa, Mul-T-Lock, Fichet, Cisa, Fac o Lince, según lo que pida la puerta.
El material retirado se separa: latón y acero van a chatarra para reciclado y los componentes electrónicos de motores y mandos, a su punto limpio correspondiente. No se deja en el rellano ni en el contenedor del portal.
Cómo trabajamos, de la llamada a la factura
Al llamar preguntamos qué tipo de puerta es, qué le ocurre y dónde estás. Sobre esa base se fija un precio cerrado: el trayecto, las horas, la pieza y el impuesto ya están contados. Esa cifra se ratifica in situ: cuando el elemento no es el descrito, sale un número nuevo, lo aceptas o no, y el viaje no se cobra. Al terminar se prueba el cierre contigo delante con todas las llaves del juego y se entrega factura desglosada con marca y modelo.
Zona de cobertura
Atendemos Santiago de Compostela y los concellos recogidos en la página de zonas de servicio, entre ellos Ames, Teo, Brión, Oroso y Padrón, además de núcleos como Bertamiráns y Milladoiro. El desplazamiento está dentro de la cifra cerrada mientras el aviso caiga en la zona habitual; si queda fuera, se detalla aparte y lo sabes antes de aceptar. Se atiende de día y de noche, festivos incluidos, y cualquier recargo se anuncia al presupuestar.
Garantía
La garantía se entrega escrita: dos años para la mano de obra y, para el material instalado, el plazo que marque su fabricante. Puedes leer el condicionado entero, con los supuestos excluidos, en la página de garantía. Si algo falla dentro del plazo, se vuelve sin coste; si el fallo no es imputable al trabajo hecho, te explicamos por qué y qué costaría resolverlo.
Preguntas frecuentes
Cambia el inquilino del piso. ¿Cambio la cerradura entera?
Normalmente no hace falta. Si el mecanismo funciona, basta sustituir el cilindro y entregar juego nuevo de llaves. Es más rápido y más barato, y puede repetirse en cada cambio de inquilino.
La puerta de madera cierra peor en invierno. ¿Se ha roto algo?
Casi seguro que no. La madera hincha con la humedad y la hoja se mueve. Se corrige ajustando cerradero y bisagras, y en algunos casos rebajando muy poco la hoja.
¿Se puede poner una cerradura moderna en un portal antiguo protegido?
Depende de la hoja y de lo que permita la normativa del casco. Muchas veces la salida es reforzar por dentro y conservar el herraje visto. Se valora antes de presupuestar.
¿Cuánto dura un cilindro?
Depende del uso y del ambiente, no del calendario. Un cilindro en puerta exterior húmeda y con muchas manos envejece mucho antes que otro en un interior seco de poco tránsito.
¿Podéis amaestrar portal, trastero y vivienda?
Sí. Se diseña antes en papel, con el listado de puertas y de quién debe abrir qué, y luego se pide el material. No es un trabajo de improvisar en la escalera.
Soy propietario y alquilo. ¿Podéis facturar a mi nombre aunque no esté allí?
Sí, siempre que alguien autorizado nos abra o esté presente en la vivienda. La factura se emite a nombre de quien contrata el trabajo.